martes, 10 de marzo de 2009

7.2 Gran Vía: el otro lado





A diferencia del enorme vacío del lado más próximo al casco histórico, “el otro lado” ofrecía tres tramos de edificación bastante claros. Hasta San Antón estaba el Convento de las Carmelitas (v foto de abajo); entre San Antón y Fundición el “ensanche popular al sur de la vía” (cap 6.1); y de allí hasta el final, una zona de fábricas y talleres de la primera industrialización de Logroño, cuya última pieza fue la Metalgráfica Logroñesa que obligó durante mucho tiempo a un final en curva de la Gran Vía. Así pues, frente a la homogeneidad de la Gran Fachada a mediodía, el “otro lado” ha ofrecido, y aún tiene, una cara mucho más variada, en donde a la vez que fachadas propias de la importancia de la calle aparecen edificios venidos de tiempos pretéritos o edificios-masa de viviendas más propios del cap 9 de esta Guía.

lunes, 9 de marzo de 2009

7.3 Jorge Vigón






Al cortarse en diagonal la vía del ferrocarril y el camino de Villamediana, se creó un amplio espacio que probablemente sea el germen de la anchura de toda la Gran Vía, y además una horquilla en Y muy marcada que puede apreciarse en la fotografía aéra de 1917.
El primer tramo de Jorge Vigón (números 1 y 2) conforma un estupendo salón urbano al que la urbanización ha maltratado en dos fases sucesivas: primero como aparcamiento en superficie y luego en subterráneo. Entre ambas fases, la instalación de un monumento al labrador y unos jardincillos se completó con la erección del edificio “Capitol” que elevó a la escala de la arquitectura el adorno vertical del monumento.
A partir de ese espacio inicial, las dos calles de la horquilla han tenido distinta suerte pero un mismo y triste final.
Jorge Vigón deja de tener la anchura de la Gran Vía a partir de la torre Capitol y se convierte en una calle más del Ensanche Manzana, condenada por las peatonalizaciones, como Duquesa de la Victoria, a soportar todo el tráfico de la zona.
El cruce con Avda de Colón lo echó a perder el edificio de Sanidad, pero a pesar de él aún dura un tramo más como calle de casas. A partir de ahí sirve para entroncar el polígono de Lobete que veremos en el capítulo siguiente. Y de Lobete llega a las casas Baratas para morir tristemente como un callejón sin salida.
La carretera a Villamediana, por su parte, no se llegó a colmatar como calle de Ensanche (se verá en el cap 9) y fue obturada por una desafortunada guardería del plan Lobete. Dos de la propuestas del plan de la estación de 2005 (MVRD y Koolhaas) trataron de recuperar la continuidad de esta calle pero el jurado optó por otra solución.

viernes, 6 de marzo de 2009

7.4 Gonzalo de Berceo





El tercer gran espacio urbano que posibilitó el traslado de la vía férrea estuvo más condicionado por los dos ensanches pobres que lo flanqueaban (v 6.3) que por sus buenas características geométricas. Así que se construyó con un tipo de promoción y arquitectura más próximo a la ciudad en masa del cap 9 que a la ciudad de representación social de los cap 4 y 5.
El remate final de la calle, con la ubicación de la cárcel, tampoco ayudó mucho a su prestigio, y los equipamientos que le sucedieron con la trasera de la Beneficencia como referencia, tampoco dieron lustre alguno a una amplia calle cuya geometría sigue siendo la de una cortante diagonal entre las vías paralelas de la antigua salida a Fuenmayor (Luis Barrón) y el eje más moderno de Murrieta (v plano de portada del cap).

miércoles, 4 de marzo de 2009

CAPITULO 8 : EL COMIENZO DE LA CIUDAD POR PAQUETES


8.1 Lobete
8.2 El Plan Chile


8.1 Lobete







La zona SurEste de Logroño comprendida más o menos entre la calle Duquesa de la Vitoria, av de Colón, av de Lobete y la calle Obispo Fidel García es uno de los lugares donde la "modernidad urbanística" alteró el tradicional modelo de crecimiento (pequeños ensanches y prolongaciones de calles) mediante un enorme plan cerrado de trama tortuosa. Curiosamente, el arquitecto autor de la propuesta, Fernando de Terán, acabó siendo uno de los más afamados urbanistas de España.
Una de las pocas preexistencias en dicho sector eran las casas baratas que hemos visto en el apartado 6.4 06. Las otras, tres casas que pueden verse en la calle/carretera de Villamediana en esa estupenda foto aérea del momento en que se empieza a realizar la urbanización del sector. El plan se gestionó por expropiación, y la construcción de los inmuebles, a través de cooperativas.
La trama urbana se diseñó con cierto enrevesamiento para romper con la regularidad geométrica de los pequeños ensanches y prolongaciones con los que había de conectar, y para forzar a los coches a circular despacio con varias dobles curvas de noventa grados en las calles norte sur. La masa edificable se concibió a partir de los modelos racionalistas de bloques y torres. Sorprende que una mente lúcida pudiera concebir un trozo tan grande del crecimiento de nuestra ciudad desde unas premisas tan simplonas por el lado de la edificación y tan maquiavélicas por el lado de la trama urbana. Los equipamientos se fueron arracimando en las esquinas e instersticios del polígono sin dar mayor relevancia a los lugares. Los instalados en la esquina sureste sirvieron para fracturar la continuidad de la carretera de Villamediana (que como ya se ha dicho, alguna de las propuestas perdedoras del concurso del soterramiento del ferrocarril -la de MRVD y la del equipo de Koolhas- intentaron recuperar).
A comienzos de los ochenta y bajo los influjos de la moda de las "plazas duras" se intentó coser el barrio diseñando los "espacios públicos" intermedios desde las traseras de Albia de Castro hasta la Plaza Joaquín Elizalde.
Un gran espacio público o dotacional quedó más o menos en el centro del polígono esperando que algún tipo de edificio significativo rescatase de la banalidad al barrio. Mientras llegaba su momento fue usado como solar para muchas actividades diversas (v. JDCorral Huecos Urbanos, La Rioja del Lunes, 18 de septiembre de 1989); se convocó y falló en él un Concurso para edificios de las Consejerías del Gobierno de La Rioja; fue ambicionado por varias grandes superficies comerciales (véase prensa de la época); y finalmente, fue recalificado como residencial y hecho desaparecer del mapa mediante una calle central y dos cruces resueltos según la famosa filosofía del “rotondismo fundamentalista” (v Luis Xumini, elhAll 81 p3)
Según puede ya verse en el plano de Sáenz Monís, la propuesta edificatoria de la reconversión de industrial a residencial del tramo sur de la Avda de Lobete, mezcla las torres y la geometría que vienen del viejo polígono con "los bloques adaptados a las calles" del urbanismo logroñés de los ochenta y noventa, pero eso se verá ya en el volumen II de esta obra, “La ciudad por paquetes”.
Sin más presentación, vamos ya con los artífices de cada arquitectura empezando por el extremo sur de Avda de Colón y acabando en Duquesa de la Victoria, calles ambas donde se produce la mezcla de los dos tipos de ciudad.







8.2 El Plan Chile










Si la ciudad de calles corredor se había descompuesto definitivamente por el Sureste merced al urbanismo de Fernando de Terán en Lobete, por el Suroeste se preveía otro tanto. En 1970 RSPedro redacta un plan parcial que ya en su plano de situación imagina un contexto de edificación en bloques abiertos hacia el sur. La propuesta inicial del plan no era otra cosa que un duro peine de nada menos que diez pastillas de 6 plantas y 8,50 metros de fondo con calles intermedias de 18,00 metros. Las escasas preexistencias se respetaban, y se creaban unas pocas anomalías geométricas, entre ellas, la de un espacio libre central de forma cuadrada.
Un estudio pormenorizado del plan Chile de 1970 da a entender que la ciudad se empezaba a pensar ya a la medida de los aprovechamientos de los propietarios de suelo, pues la minuciosidad en el estudio del reparto del pastel inmobiliario contrasta con la dureza del diseño urbano.
Por causas legales y de gestión, la tramitación del plan se fue complicando, lo que dio pie a una modificación sustancial del diseño por parte de los arquitectos municipales JMLaorden y JLAraquistain en 1977. En el comienzo de la memoria de dicha reforma, firmada únicamente por JMLaorden, se alude a la larga y penosa tramitación del plan pero no se hacen explícitos los argumentos urbanísticos que acaban definitivamente con el urbanismo de pastillas, a saber, el de una vuelta al respeto hacia las calles corredor.
La modificación municipal pretendió obtener como espacio libre una plaza del tamaño del Espolón, proponiendo también unas plantas bajas en soportales.
Sin embargo, tal y como puede verse en los planos de detalle, el nuevo plan arrastraba del anterior un gran respeto por las cuatro casas existentes, y sobre todo, una atención prioritaria al reparto del pastel, por lo que en el resultado final, además de diferencias notables de escala, parcela y tamaño de las promociones respecto del modelo señalado, se aprecian unas extrañas variaciones de alturas en torno a la calle central peatonal y a unas plazas/patios de manzana que poéticamente se denominaron como las cuatro estaciones del año, pero que en realidad no fueron otra cosa que unos pequeños y lúgubres aparcamientos en superficie.
La ordenanza y diseño de los pórticos no consiguió ni de lejos acercarse a los modelos previos de Portales, El Espolón o la Gran Vía. Han ganado vida gracias a la proliferación arbórea de la plaza, pero ofrecen perspectivas, espacios y rincones muy poco felices, como cuando se abren túneles de paso a las plazas parkings.
A pesar de los desajustes del diseño municipal, la mayor importancia de este plan estriba en el cambio de rumbo del planeamiento de la nueva ciudad en paquetes, que a partir de ese momento se hará con un mayor respeto por el carácter en corredor de las calles. Y el problema que a fecha de hoy sigue sin resolverse será que, mientras la calle corredor tenía sentido como espacio de representación burguesa, la arquitectura de promoción inmobiliaria, sin embargo, es ajena a esa vocación expresiva. El extraño híbrido urbanístico de edificación comercial sobre espacios urbanos de representación aparece con claridad en la arquitectura de este plan, y se extenderá como un problema sin solución por todos los planes parciales del suroeste, más al extrarradio de lo que en el capítulo siguiente denominaremos como zona de compleción.
La urbanización de la plaza fue realizada en 1985 por AMillanes en el mismo paquete de plazas duras que se ha comentado para las Chiribitas y Albia de Castro. Sorprende bastante la linealidad de los alcorques que obliga a saltarlos constantemente para moverse en diagonal por la plaza. También es una aportación novedosa la ocupación central de la plaza por un conjunto de pino carrasco que crea extrañas sensaciones espaciales de fragmentación espacial y pérdida de unidad.
En torno al 2000, la plaza Primavera se ha convertido en un parking subterráneo, con una plaza peatonal en superficie que tiene como fachadas las traseras de las casas existentes en la calle Pérez Galdós.
Vamos a recorrer los datos de la construcción de este lugar siguiendo el habitual sentido de las agujas del reloj que venimos empleando en esta guía








lunes, 2 de marzo de 2009

CAP 9 : LA COMPLECION DE LA CIUDAD DE CALLES Y CASAS




9.1 Zona Noreste, del Ensanche de hijón a Avenida de la Paz
9.2 Zona Sureste, de Lobete a Vara de Rey
9.3 Zona Sur, de Vara de Rey a Chile
9.4 Zona Oeste, de Chile a Gonzalo de Berceo