martes, 7 de abril de 2009

2.5 Villanueva o la Judería





Más allá de ese cinturón de manzanas más o menos desordenadas que hemos visto en el 2.4, el crecimiento hacia el Este del siglo XV se realizó de un modo perfectamente planificado. La idea de que este ensanche fuera pensado como barrio judío ha sido una leyenda permanente, alimentada sin duda por el número de calles que lo configuran, siete, y las evocaciones hebráicas de este número. Pero según parece, no hay documentación histórica suficientemente objetiva para confirmarlo.
Lo que sí está claro es que las cuatro vías que lo circundan tienen un carácter urbano mucho más determinante que el interior de su callejero. Rodríguez Paterna (antiguamente denominada Villanueva), a pesar de ser ese fallido eje Norte Sur, se configuró con mayor anchura que las angostas calles medievales y en algún momento de su historia trató de convertirse en porticada. El Muro de Cervantes y la Avenida de Viana convirtieron sus lados respectivos a Yerros y a San Gil en meras traseras. Y finalmente, la Avenida de Navarra, nacida con el Ensanche de Hijón no sólo dio la espalda a la Judería en una primera fase, sino que llegados a los sesenta se convirtió en el frente más agresivo para su antiguo carácter, introduciendo piezas masivas en su interior.
La evolución de la edificación entre 1917 y 1994 puede apreciarse perfectamente a través de las fotos aéreas y los datos de las siguientes páginas. En el 2005 el estado de esta interesante pieza urbana es lamentable. Movido por ello, el Ayuntamiento ha encargado en 2006 a Siza Viera (Portugal) y Hernández de León (Madrid) un proyecto de rehabilitación integral de este pequeño barrio (v. nLHD n45).

lunes, 6 de abril de 2009

CAP 3: DE LA CIUDAD MEDIEVAL A LA CIUDAD BURGUESA


3.1 Portales y Portalillos (la nunca lograda Plaza Mayor)

3.2 Al Sur del primer tramo de Portales

3.3 La calle Sagasta

3.4 Portales, de Sagasta al final

3.5 Al Sur del segundo tramo de Portales

3.1 Portales y Portalillos



La calle Portales tiene una muy interesante embocadura que es punto de colocación de la única arquitectura efímera que queda en la ciudad, el Arco de San Bernabé. El espacio en corredor encuentra pronto un reposo en la plaza del Tilo que va a dar paso a los portales propiamente dichos.
Desde el comienzo posee un foco visual extraordinario: las torres de la catedral y como contrapunto los chapiteles del palacio del primer número de los pares.
La urbanización actual peatonalizada es de 1995, R Alcoceba am (“Et in arcadia ego”, JLAraquistain, Eh12 p1) (PLR n1 p84). Renovación del pavimento: 2006, Sanz y Herrero ICCPm(PLR34 p122).
Sobre el cambio de ángulo de la calle Portales respecto el trazado de las calles más antiguas se han preguntado varias veces los arquitectos municipales en las memorias de los Planes Generales sin encontrar una razón convincente. El caso es que ahí está y es una singularidad notable en el plano de Logroño.





3.2 Al Sur del primer tramo de Portales





El gran problema de los primeros espacios de representación urbana es que dejan absolutamente abandonadas las traseras. En la zona que ahora estudiamos se producen algunos de los espacios más tristes del Casco Antiguo de Logroño: las traseras del muro del Carmen a la calle del Carmen y sobre todo, las traseras del Muro de la Mata a la calle Ollerías, calle que también posee el efecto de unas traseras anteriores: las de los pares de la calle de San Juan, por lo que bien puede decirse de ella que es una de las calles más desoladas de Logroño (en el 9.4 23 encontraremos otra calle suburbial que, siendo completamente diferente, compite con ésta en desolación: Oca y Merino).
La calle San Juan es la columna vertebral de este pequeña zona y una de las pocas del casco antiguo que tiene un gran equilibrio de actividades. En ella se compra, se chatea y se vive. Desde que se ubicó allí La Piedra de Rayo es además el foco de cultura etnográfica más importante de la ciudad (v LHDn24 y LHDn92).
Dada la estrechez de las calles sólo destacar a nivel urbano los interesantes fondos escenográficos de algunas de ellas y el pequeño desahogo que proporciona la antigua plazoleta del Seminario.






jueves, 2 de abril de 2009

3.3 La calle Sagasta







Las operaciones de cirugía urbana en los cascos medievales, tan frecuentes en las grandes ciudades a finales del siglo XIX (el París de Haussman, la Gran Vía de Madrid, la vía Layetana de Barcelona, etc) tuvieron su oportunidad en Logroño con la apertura a trozos de esta calle, que acabó convirtiéndose en un gran eje entre el nuevo puente sobre el Ebro y la estación del ferrocarril cosiendo convenientemente todas las calles paralelas al río: Rua Vieja, Mayor, Carnicerías, Portales y HMoroy. El gran artífice de la misma fue el arquitecto Francisco de Luis y Tomás, y las tres fases de su construcción entre 1860 y 1882 pueden seguirse en el libro FCCp33.
Las fotografías de finales del siglo XIX ya otorgan a esta calle un protagonismo excepcional, aunque pocas veces repararon (quizás porque entonces no existían los teleobjetivos) en el singular fondo paisajístico de la misma: nada menos que la cabeza del León Dormido.
La calle no tuvo nunca una buena conexión con el puente de piedra y con la fachada al río, a pesar del singular edificio en esquina de Agapito del Valle en el lado de los pares.
La singularidad de este eje urbano se quebró con el traslado de la estación de ferrocarril y fue mermando con el propio deterioro del casco antiguo. La puntilla le llegó cuando, en la reforma del Espolón de 1997, se cortó su continuidad vial con el resto de la ciudad.




miércoles, 1 de abril de 2009

3.4 Portales, de Sagasta al final







El segundo tramo de Portales se transforma profundamente después de la apertura de la calle Sagasta con cuatro decisivas operaciones urbanas.
La primera de ellas es la continuación de los nuevos Portales ya vistos en el tramo anterior según el plan de Francisco de Luis y Tomás en 1876. Los lógicos problemas de adaptación entre el parcelario y los arcos dan lugar a retrasos en la renovación del caserío que no se resuelven hasta 1910, dejando finalmente una casa (Portales 65) con un arco irregular,
La segunda operación urbanística en la zona fue el fallido proyecto de enlazar la calle San Blas (Capitán Gallarza) con la calle de Santiago, intentando una operación de cuadrícula de ensanche dentro del caserío medieval. Tras las dudas de Luis Barrón en el plano de alineaciones de 1893, la solución final llegará también a comienzos de la segunda década del siglo XX cuando Quintín Bello proyecte el Teatro Moderno y la casa de los Martínez Zaporta abriendo una pequeña plaza sobre el viejo callejón de la Imprenta con fondo escenográfico de esos dos edificios, espacio que se convertirá en uno de los lugares más singulares y queridos de todo el centro histórico de la ciudad. Aunque no se logró una malla ortogonal, las cuatro espléndidas casas del cruce entre Portales y la pretendida calle paralela a Sagasta (San Blas/Santiago) simbolizan aún aquel gran esfuerzo por modernizar la ciudad en este punto.
La tercera gran transformación de este tramo consiste en el derribo del Convento de San Agustín ejecutado también a finales de la primera década del siglo. Las fotografías aéreas de 1917 dan cuenta del gran hueco urbano que se generó, sobre el que Quintín Bello, auténtico protagonista de la zona, hizo un plano de Ensanche que no he podido consultar pero con el que me imagino que se abriría la actual plaza de San Agustín y se darían alineación a los tres futuros equipamientos que allí se construirían: Correos, Telefónica y las Escuelas de Valvanera. Un ensanche de equipamientos no muy feliz por cuanto que se modificó completamente la forma de contemplar y entender la Casa de Espartero, y porque la trasera de Correos y el cierre definitivo de las Escuelas han hecho de la calle Valvanera un triste callejón.
La cuarta y última gran operación urbanística de este pequeño tramo fue la conversión del desamortizado convento de la Merced en una gran fábrica de tabacos, colocando calderas y chimeneas en el claustro e iglesia y construyendo en torno a ellos un gran edificio de talleres (Luis Barrón en 1890) y dos almacenes -uno a Once de Junio (Luis Barrón en 1904) y otro entre la calle Mayor y Barriocepo. La fábrica estuvo en funcionamiento hasta su traslado al Polígono del Sequero a finales de los setenta (o sea, hasta hace cuatro días) y su destino fue objeto de la fantasía de los arquitectos locales (rev Aldaba n1 p46), y finalmente de un concurso nacional convocado a medias entre el Ayuntamiento y la recién nacida Comunidad Autónoma que atrajo a un gran número de participantes, y que según denuncié en la prensa (RA p22), tuvo algunas sombras .
Para la forma en la que ahora se ve y entiende este tramo urbano, fundamental ha sido también la peatonalización realizada a comienzos de los noventa, que ha igualado calles y plazas en un continuo espacial homogéneo que parece haber congelado la dinámica del caserío tras dos grandes intervenciones muy poco agraciadas por parte de la administración autonómica en sendas grandes casas (o agrupación de ellas) a ambos lados de la calle: Portales 71 y Portales 44 46.









3.5 Al Sur del segundo tramo de Portales





Los conventos de San Blas y San Agustín enmarcaron en su tiempo el caserío de parcelación medieval del suroeste del casco antiguo de Logroño. La desaparición del primero (con cuyas piedras se construyeron buena parte de los últimos lienzos de la muralla) dio lugar a uno de los equipamientos más emblemáticos de la ciudad, el Mercado de Abastos, que por dar fachada a la calle Sagasta se ha estudiado en 3.3 01. El solar del segundo fue fragmentado en los equipamientos que hemos visto en el 3.4 05, y en su entorno ha ido surgiendo del palacio del Espartero ese otro equipamiento singular sobre el que parece que empieza a pivotar todo este área: el Museo de La Rioja.
Sin embargo, con tanto equipamiento alrededor o en el centro, el lugar más célebre de esta zona y probablemente de toda la ciudad, sea la estrecha calle Laurel que, seguramente, por el hecho de tener todo un lado como traseras de la burguesa Bretón de los Herreros, fue permitiendo la aparición masiva de las tabernas y bares que le han dado fama universal.
Las transversales Capitán Gallarza (ampliada merced a un primer plano de FdLuisyT), Albornoz y Travesía de Laurel (felizmente abierta a Bretón) crean una malla urbana mucho más razonable que en otras zonas del casco antiguo.